Hay vistas que se fotografían, y hay vistas que se recuerdan para siempre.
Imagina llegar al Mirador La Roblería y tener frente a ti todo el Valle de Apalta, enmarcado por la Cordillera de la Costa: una postal que resume por qué este rincón de Colchagua es sagrado para el vino chileno. Desde ahí caminamos contigo entre las hileras de nuestros viñedos, contándote cómo el suelo, el clima y la mano de nuestro equipo se combinan para dar vida a vinos con carácter propio.
El recorrido cierra con una copa en la mano: cuatro vinos de nuestra línea Grey, seleccionados para que descubras la firma de Apalta. Setenta y cinco minutos que empiezan como un paseo y terminan como una historia que vas a querer contar.